31/03/19

Una ciudad en la que nacer, suman ocho en las que vivir -nueve, en realidad- más las que vendrán mientras llega esa ciudad en la que morir. Dos relaciones, tres formas de decir te quiero, cientos de enamoramientos, 6 + 1 + 8 + 1/2 que he tenido que parar para pensar y recordar; los besos que he dado y los que quise dar. Pasar de 8 a 7 y de 7 a 6 y de 6 a 5, quedarme en 6 con aspiración a subir a 7 y dar las gracias si me permito llegar a 8. Odiar el ábaco. Rechazar las sumas que se hacen con las manos y las restas que se hacen desde la ropa gris, que huelen a humo y a ansiedad.

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